Hace 45 años, en 1968, existían, en nuestro país, costumbres, tradiciones, y diversas modas entre la población muy diferentes a las actuales. El 68 fue un año crucial en la historia de México, el cual sirvió para demostrarnos como la fuerza del sometimiento a los ciudadanos es capaz de transformar el pensamiento de un país entero.
El movimiento estudiantil del 68 fue para los jóvenes una válvula de escape a sus peticiones que aunque a vista de las personas mayores, los puntos que integraban el pliego petitorio eran infantiles, para ellos, los jóvenes, eran ideales por los que lucharon hasta el último aliento.
45 años después ¿Qué pedimos los jóvenes?, somos lo suficientemente capaces de armar un movimiento similar al del 68, un movimiento que tenga un objetivo en común, integrado por chicos que conozcan a fondo la problemática social que se busca resolver, que tengan ese poder de convencimiento mezclado con un sentido de pertenencia que ayude al logro de objetivos.
Considero que nos encontramos inmersos en un ambiente anarquista, impregnados por modas procedentes de una globalización forzada y bañados por una invasión tecnológica que ayuda a reproducir velozmente el mensaje de manifestación mismo que, en muchas de las veces, carece de información verídica, entonces se genera el morbo y protestas en todo el país, encabezadas por personas mal informadas y que sólo quieren divertirse.
Por esto, a mi juicio, jamás habrá un movimiento que tenga el mismo alcance que el del 68. El tiempo ha pasado y con él nuestra mentalidad ha cambiado, transformándonos en seres humanos regidos por el egoísmo que se ha encargado de colocar el yo antes de todo, pero ¿qué sucede con lo que queremos?, no sólo se trata de estar en contra de todo, sino de buscar una solución a nuestras peticiones y así trazar en el calendario otra fecha inolvidable.

Comentarios
Publicar un comentario